Guía · Privacidad y seguridad Compartir la ubicación del smartphone: cuándo conviene regular la localización Compartir la ubicación puede ayudar ante un problema concreto, pero no es una forma de control general. Cuándo es conveniente depende de la edad, el motivo y los límites acordados juntos.
23 de octubre de 2026 · 4 min de lectura
Por Redaktion familydevice
Como padres, muchos se preguntan si deberían ver la ubicación de su hijo en el smartphone o activar una función de localización. La respuesta adecuada no depende solo de la tecnología, sino de la edad, el motivo concreto y de si el uso compartido de la ubicación resulta comprensible para ambas partes.
Para qué puede ser útil compartir la ubicación
Demostrado Para que se comparta una ubicación precisa, por lo general, se requiere un permiso de ubicación activo o una función equivalente de la app utilizada. [1]
La guía para padres de klicksafe e Internet-ABC aborda el uso móvil, la protección de datos y el acompañamiento parental como tareas relacionadas. [2]
La guía de la AWMF recomienda acordar con el niño las reglas sobre el uso de los medios según su edad y adaptarlas a medida que gane autonomía. [3]
Valoración de la redacción Compartir la ubicación resulta más claro cuando tiene un objetivo concreto, por ejemplo, un dispositivo perdido o un punto de encuentro acordado. En cambio, no es adecuada para comprobar de forma general si el niño cumple las reglas pactadas sobre el uso de los medios. La ubicación responde sobre todo a la pregunta de dónde está un dispositivo. No indica si un niño se siente seguro, con quién está ni qué está viviendo.
Justamente por eso, la localización no debería convertirse en una condición habitual para confiar. La pregunta no es solo si los padres pueden ver la ubicación técnicamente, sino si el beneficio para todas las partes supera el posible daño a la privacidad y a la relación de confianza.
Qué cambia según la edad
Demostrado La guía de la AWMF distingue entre grupos de edad y,强调 que el acompañamiento parental debe adaptarse en consecuencia. [3]
La guía de klicksafe e Internet-ABC recomienda tener en cuenta el desarrollo del niño y no establecer las mismas reglas para todos los grupos de edad. [2]
Valoración de la redacción
De 9 a 12 años: Una regla concreta y respaldada por las personas adultas puede ser útil, por ejemplo, compartir la ubicación solo durante el trayecto al colegio o hasta una cita acordada. El niño debería saber cuándo la función está activa y poder preguntar en cualquier momento.
De 12 a 16 años: Una autorización limitada en el tiempo puede formar parte de las posibles reglas, pero no debería decidir por sí sola la confianza. La decisión se toma más bien de común acuerdo y las funciones individuales se configuran según las necesidades.
De 16 a 18 años: La autonomía y la privacidad tienen más peso. La ubicación compartida solo debería activarse en una emergencia acordada o en una situación pactada de forma concreta, no como una condición permanente para usar el smartphone.
Cómo hacer que el uso compartido sea práctico y comprensible
Nuestra recomendación Seguid estos pasos:
Definid el objetivo. Decidid antes de activarla si la localización debe ayudar en caso de un dispositivo perdido, una preocupación urgente o una cita concreta. Vigilar de forma general es una cosa distinta de usar una función concreta de seguridad.
Configuradlo juntos. Abrid juntos los ajustes de ubicación del dispositivo y de la app correspondiente. Si la aplicación ofrece esa opción, elegid una opción limitada como «Solo durante el uso» y no concedáis permiso de ubicación a las apps que no necesitéis. Los nombres varían según el sistema operativo.
Probad la función. Pedid a vuestro hijo que comparta una vez la ubicación con vosotros y comprobad si el aviso se entiende. Acordad además qué ocurre si el dispositivo está apagado, no tiene conexión o se ha quedado sin batería.
Limitad la ubicación en tiempo real. Para un encuentro, puede ser adecuada una autorización limitada en el tiempo si la app la ofrece. Finalizadla después y aclarad de antemano qué app muestra qué tipo de datos de ubicación, por ejemplo, un punto actual o el recorrido realizado.
Ordenad los permisos. Comprobad a intervalos, juntos, qué apps tienen acceso a la ubicación, si está activo en segundo plano y si siguen existiendo autorizaciones antiguas. Retirad el acceso si ya no usáis un servicio.
No reaccionéis con reproches. Si no llega la ubicación, comprobad primero el dispositivo, la conexión, la batería y los ajustes. La ausencia de datos indica un estado técnico y no es automáticamente una prueba de que el niño haya incumplido una regla.
Cuándo la localización se convierte en un problema familiar
Valoración de la redacción Hay situaciones en las que una función de localización genera más preocupación que seguridad: el niño se siente vigilado de forma exhaustiva, esconde el dispositivo, recibe presión para responder constantemente o varias apps utilizan permisos de ubicación en segundo plano. En estos casos, primero habría que reducir o finalizar la función. En este contexto, la protección más importante no es la tecnología ingeniosa, sino un acuerdo claro y aceptado por ambas partes.
Nuestra recomendación Finalizad cualquier localización encubierta o ilimitada y hablad de ella abiertamente. Si existe un peligro urgente, elegid la vía de emergencia acordada en lugar de aplazar la decisión durante una discusión sobre la privacidad. Si una regla de ubicación da lugar a discusiones una y otra vez, revisadla juntos o eliminadla. Una regla que no se puede cumplir no es un buen plan de seguridad.
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